Nacional - 07/5/20 - 02:45 PM

Trabajadoras sexuales: ‘el coronavirus nos ha dejado sin trabajo’ (testimonios)

La preocupación crece a medida que la comida escasea en sus hogares.
Milagros Murillo F.

Panamá está cerca de cumplir dos meses de cuarentena debido a los miles de casos de COVID-19 que ha cobrado la vida de más de 200 personas y durante ese periodo, gran parte de la población ha sufrido también los embates de la crisis económica provocada por el virus. Personas cuyos contratos de trabajo han sido suspendidos, que laboran con jornadas laborales reducidas o que se dedican al trabajo informal o independiente, ahora no saben qué es contar con dinero en el bolsillo producto de sus ocupaciones.

Dentro de ese grupo entra una parte de la población que desde siempre ha tenido que vivir entre la discriminación y el rechazo: las trabajadoras sexuales, quienes buscan el pan día a día, ya sea en las calles o establecimientos. Algunas de ellas han compartido con este medio las penurias por las que están pasando desde que el coronavirus llegó a Panamá.

Irina Ceballos es presidenta de la organización Mujeres con Dignidad y Derechos de Panamá, que agrupa a las trabajadoras sexuales; ella lamentó que las compañeras estén desesperadas, pues el hecho de no poder trabajar ha desestabilizado la economía en sus hogares. Algunas han recibido el bono solidario de 80 dólares, otras alguna bolsa con alimentos, pero afirma que no es suficiente cuando se tiene hijos y un hogar que mantener.

Con ella coincide Gladys Murillo, otra de las líderes de la organización, quien anhela que por lo menos se les pueda otorgar salvoconductos a las representantes para que puedan hacer visitas a las compañeras, ver qué necesidades tienen y así gestionar alguna ayuda.

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Las trabajadoras sexuales son conscientes de que todo se hace para salvaguardar la salud de la ciudadanía, pero esto repercute directamente en su situación económica, que de por sí no suele ser la mejor. 

Isamar:
“Soy trabajadora sexual, tengo tres hijos, soy cabeza de hogar y desde que empezó esta cuarentena la estamos pasando mal en mi hogar. Solo recibí un bono de 40 dólares y la verdad es durísimo para mí y para mis hijos, porque yo dependía diariamente de lo que conseguía en la calle, pero con eso de la cuarentena se me dificulta salir, ya que los hombres salen un día y las mujeres otros y en el área donde vivo hacen retenes, que uno no puede ni darse una escapadita el día de los hombres para poder salir a buscar para los niños, así que tengo que ver cómo hago. La estoy pasando mal, mal con mis hijos en esta pandemia de coronavirus”.

Irina:
“Soy trabajadora sexual, tengo cuatro hijos a cargo, soy cabeza de hogar y en esta pandemia la estamos viviendo mal, porque la organización es para empoderarnos, pero no es que nos den trabajo o un salario. El salario que tengo es siendo trabajadora sexual y realmente la estamos pasando mal. Me apoyo con la familia y ahora con el bono, pero 80 dólares no alcanza para una familia de cinco o seis personas, aunque en algo ayudó. Obviamente cuando uno se está quedando sin despensa es duro, porque ya vamos para dos meses de estar encerrados en casa sin tener un salario para poder ir a hacer un super y traer el alimento diario a nuestro hogar. Es difícil para nuestros hijos y para uno también, porque como ser humano tiene derecho a comer, a la vida, a la salud… a veces se enferman los niños, mi niño tiene asma y tuve que rebuscar en toda la barriada quién me daba un poco de eucalipto, porque ni para la pastilla tenía”.

Adriana:
“Solo he recibido un vale de 20 dólares que me dieron en el Centro de Salud de Torrijos Carter, en donde me atiendo hace meses en una clínica amigable. No trabajo desde el jueves 30 de abril, porque antes de la pandemia no estaba bien de salud. Para costear los gastos he hecho algunos trabajos domésticos como limpieza de casas y estoy tratando de economizar lo más que se pueda. No he sido beneficiada con el bono solidario”. 

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Gladys:
“No me ha ido tan mal porque he tenido algunos clientes que en consideración me han hecho algunas transferencias, por otra parte, mi familia también me apoya bastante y nos hemos organizado en ese sentido, porque el bono pasó por aquí una sola vez y no es gran cosa con la que el gobierno nos ha podido ayudar. Mi preocupación es principalmente por las compañeras, algunas extranjeras, que viven en apartamentos y ahorita están viendo cómo hacen porque en su mayoría son cabeza de hogar, porque tienen su familia, hijos y hogar que mantener en otros países y me han comentado que aunque les llegue el bono, con eso no pueden solventar a sus familiares de afuera (...) Hay deudas que uno tiene que pagar y no hay el modo ahorita mismo de cómo trabajar”.

En otros países, las trabajadoras sexuales han tenido que recurrir a la creatividad o a la "innovación" de sus ocupaciones. En Polonia, por ejemplo, se organizó una colecta en línea inédita para ayudar a las trabajadoras sexuales más pobres. En Ámsterdam algunas se han volcado a buscar su sustento frente a las cámaras de video.

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) para América Latina y el Caribe ya dejó claro que las trabajadoras sexuales de la región están experimentando dificultades, una pérdida total de ingresos y una mayor discriminación y acoso.

La organización hizo un llamado a que se les integre y considere en las medidas de protección social que se están tomando en la región y sugirió, entre otras medidas, un apoyo financiero de emergencia para las trabajadoras sexuales que enfrentan la indigencia, en particular los migrantes que no pueden acceder al apoyo financiero basado en la residencia.