Opinión - 19/4/19 - 12:00 AM

Respeto

Por: Milcíades Ortiz Catedrático

En los años 50 del siglo pasado, algunos Comunistas señalaban que “la religión es el opio del pueblo”. Según ellos era un mecanismo de control que contaba con el respaldo de las clases poderosas. En los años 60 en Europa y Panamá, comenzó a destacarse el partido Demócrata Cristiano. Algunos llegaron a señalar que ese partido era un apéndice de la Iglesia Católica en América Latina y otros lugares. Más adelante se hicieron campañas donde insinuaban que ese partido estaba infiltrado por los comunistas, porque luchaba contra las injusticias. Por eso surgió la comparación con la sandía: “verde por fuera ( color del partido), y roja por dentro”, insinuación de que sus miembros realmente eran comunistas”. Años más tarde, la situación religiosa panameña conoció el surgimiento de diversas agrupaciones religiosas distintas a la católica. Esto causó cierta inquietud entre ellas y la católica. Con el tiempo se fue aceptando esta realidad, y hubo respeto mutuo. Esto se notó en la Jornada Mundial de la Juventud y la visita del Papa.

En los últimos años el panorama religioso panameño ha conocido los intentos de personas y organizaciones por lograr puestos políticos. No podemos ocultar que en dos mil años de la era cristiana se han dado guerras motivadas por la religión. Muchos muertos y destrucciones ha sufrido la humanidad por diferencias religiosas. En esta época el mundo ha visto el terrorismo de grupos religiosos, que sigue causando luto y dolor. Es lamentable que en estos momentos de la civilización no se ha podido lograr que todos los grupos religiosos se respeten los unos a otros. Respecto a la Semana Santa mi mente se va por el “túnel del tiempo”. Mamá nos llevaba a procesiones , algo que no nos gustaba, ya que por ser niños no entendíamos su significado. La tía Elida nos obligaba a visitar las siete iglesias del Casco Viejo, a la tercera comenzábamos a gritar que todas las iglesias eran iguales. La abuela Teresa pedía que la llevaran al cine para disfrutar de las películas religiosas. Mi hermano Orlando y yo no creíamos que si uno se bañaba en la playa se convertía en pescado. Si se subía al árbol le salía una cola de mono, y que el Viernes Santo no debía comerse carne. ( En esto de la religión lo importante es respeto a las ideas de los demás, incluso al de los ateos).

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